Blog  Clásicos de arquitectura

Casa Douglas, 1973

02 Jun 2015

Estado de Michigan; frente al gran lago que lleva el mismo nombre, en un frondoso bosque de pino, se alza un objeto blanco que sobrepasa las copas de los árboles. Un artefacto con cierta forma de prisma esbelto, conformado mediante finos elementos de hormigón, grandes vidrios, escaleras y dos chimeneas.  Es la Casa Douglas, una sorprendente vivienda que el arquitecto norteamericano Richard Meier (premio Pritzker, 84′) diseño y construyó entre 1971 y 1973.

Probablemente sea ésta la casa que mejor recoge las ideas y experiencias de la primera etapa de la carrera de Meier: a partir de un lenguaje formal heredado de las obras de Le Corbusier y de otros “maestros modernos” de los años 30s, Richard Meier, cuarenta años después, propone una sintaxis entre elementos estructurales, espacios y cerramientos ligeros -todo siempre muy “blanco”- que le permite crear una  arquitectura  con dos particularidades muy claras: por un lado, aparecen  unos interiores de gran riqueza espacial, donde distintos espacios , vistas o sensaciones se solapan o se intersectan; por otro lado, Meier consigue una imagen exterior que demuestra que, ahora, el edificio se entiende como un objeto o artefacto  autónomo y casi aislado.

En la Casa Douglas todas estas cualidades se dan  en su máxima expresión. La casa busca el mayor contraste  con su entorno,  por ello  se inserta de un modo chocante -no deja de ser una suerte de “ovni” caído del cielo-  entre los pinos. Además, los espacios privados -habitaciones, baños, etc.- se disponen en la parte trasera, en el lado que queda contra la pendiente, para liberar en la parte frontal, frente al lago, todos los espacios públicos -salones o comedores-. Todos estos espacios situados en el frente, envueltos por enormes cristaleras,  quedan siempre marcados por las asombrosas vistas al lago Michigan. Con todo, la casa se dispone en distintas alturas y el arquitecto propone diversos recorridos ascendentes y descendentes para conectar físicamente los distintos espacios: escaleras más angostas en el interior, escaleras flotantes en el exterior, huecos, ventanas, etc.

Recientemente la casa ha sido restaurada por el arquitecto J. Michael Welton, con un resultado magnífico: la obra, hoy más que nunca, desafía el paso del tiempo y se muestra como un objeto que bien podría haber sido diseñado actualmente , cuatro décadas después de su construcción. Mostramos a continuación una serie de fotografías -algunas originales y otras posteriores a la restauración- que demuestran perfectamente las virtudes de este complejo y sugerente diseño de Richard Meier.