Blog  Black label

El Pintor Extraterrestre

25 Nov 2014

Hay quien dice que esto no lo puede hacer un ser humano, pero el artista Jim Denevan lo ha hecho. Con la única ayuda de un palo o una bicicleta, Denevan traza gigantescos rompecabezas geométricos sobre lienzos infinitos. Los desiertos, las playas y los interminables horizontes helados son para él un folio en blanco. Lugares en los que despliega sus habilidades. La naturaleza es el museo de Jim Denevan.

Su arte es efímero, cuando sube la marea, llueve o llega el deshielo, sus obras se esfuman en un abrir y cerrar de ojos. “La gente me pregunta qué se siente cuando se borran mis dibujos. Pero ¿a quién le gustaría que no desaparecieran?” En una ocasión Jim viajo al desierto del Gran Lago Salado, en el norte de Utah. Allí paso mucho tiempo en soledad, dibujando mandalas de círculos tan grandes que tuvo que ayudarse del GPS, utilizar cadenas y una furgoneta. Pasó tanto tiempo solo que la imaginación comenzó a jugarle malas pasadas. “Empecé a ver fantasmas por el rabillo del ojo”. Desde aquel momento nunca volvió a vivir sus aventuras solo. Un puñado de amigos le acompaña en un autobús alquilado cuando quiere plasmar su arte sobre un lienzo natural perdido en medio de la nada.

Jim Denevan es capaz de hacer que una figura humana no sea más que un punto minúsculo en su dibujo. Esto nos hace pensar en lo insignificantes que somos si nos miramos desde el cielo. Pasa una ola, y lo que queda después es solo ese punto minúsculo. Todo obra de arte busca, a su manera, representar la belleza. Solo la veremos si aprendemos a mirar desde el punto adecuado.