Blog  Clásicos de arquitectura

The Hill House, 1902

22 Nov 2014

Esta semana, para nuestro post sobre grandes casas del siglo XX, retrocedemos en el tiempo mucho más de lo habitual. En concreto, nos situamos precisamente en el comienzo del siglo -en 1902- y viajamos a un lugar de Escocia llamado Helensburg. Allí, el genial arquitecto Charles Rennie Mackintosh (1868 -1828) edificó una espectacular vivienda para el editor Walter Blackie. Veámosla:

Situada en una gran colina verde -de ahí su nombre- la casa, como si fuera un palacete, se alza en lo alto. Sorprende la composición tan irregular de sus volúmenes, casi deforme: chimeneas, torres, tejados o prismas se mezclan entre sí. Sorprende también la ausencia total de decoración, la sencillez de sus fachadas grises y de sus ventanas.

Sin duda, estos valores -la claridad de las fachadas, o la mezcla irregular de volúmenes rotundos-, que eran tan novedosos entonces, pronto serían desarrollados por los arquitectos modernos de la siguiente generación (Le Corbusier, Walter Gropius, y compañía). He aquí el interés de esta casa: cercana todavía a la tradición de la arquitectura decimonónica inglesa, muestra ya cierta tendencia hacia el gran cambio que supuso la arquitectura moderna.

Otro valor interesante, por ejemplo, lo encontramos en el interior. Las espacios interiores de la Hill House se decoran y se amueblan buscando el contraste radical con el exterior  (de nuevo, otro punto que sería desarrollado por grandes arquitectos modernos como Adolf Loos). Así pues, frente a los muros grises y mudos que configuran la imagen externa, el interior se decora profusamente: aparecen materiales como la madera, o bien se pintan las paredes con motivos geométricos y florales. Con ello, el arquitecto consigue que estos espacios sean sumamente acogedores. Es más, fue Mackintosh quien diseñó absolutamente todo. No sólo configuró las forma de cada espacio, sino que creó el mismo el mobiliario , las lámparas o los dibujos que inundaban las paredes.

Esto también nos interesa, y mucho: nos gusta el arquitecto capaz de llegar a todos los detalles; capaz diseñar tanto la compleja volumetría de un gran edificio como de decorar perfectamente todos sus espacios interiores. Por ello encontramos en Mackintosh otro ejemplo más para nuestro trabajo.