Blog  Clásicos de arquitectura

Villa Tugendhat, 1930

30 Nov 2014

En la ciudad de Brno, a lo largo del año 1930, el gran arquitecto alemán Mies van der Rohe, construyó una casa que, muy pronto, se convertiría en uno de los modelos canónicos de la “Arquitectura Moderna” o del “Estilo Internacional”.

En efecto, la mayor parte de críticos e historiadores de aquel momento -como Henry Russel Hitchcock o Philip Johnson, entre otros- consideraron a Mies como uno de los “héroes” del período y a la villa Tugendhat como una obra que condensaba todas las ideas de aquella nueva arquitectura. Aunque muchos de estos historiadores fueron muy reductivos en su definición de la arquitectura moderna, y trataron de igualar entre sí muchas obras para definir el nuevo estilo, es cierto que el diseño de esta casa portaba claramente el sello personal de nuestro arquitecto alemán: pura elegancia de formas, mobiliario sofisticado, exterior abstracto, materiales nobles y vistos en el interior; y, sobre todo, un espacio interior que no se interrumpe con tabiques y puertas, sino que fluye; que es continuo. De hecho, aunque Mies apuesta por una arquitectura sumamente abstracta, sin ningún tipo de adorno u ornamento, sus diseños no pierden ni un ápice de elegancia por ello. Más bien al contrario, su arquitectura o el mobiliario que él mismo diseña, son modernos y son, al mismo tiempo, lujosos.

Cuando nos acercamos a la casa a través de la calle, ésta se nos muestra -engañosamente- como un pequeño pabellón horizontal y muy opaco. Tan sólo un agujero en su frente nos permite intuir que al otro lado de la vivienda parece existir un mundo por descubrir…Y así es: la casa Tugendhat se despliega y se abre completamente hacia el jardín; la otra fachada. Sus volúmenes se escalonan y crecen en descenso hacia el amplio campo verde; aparecen terrazas que nos permiten disfrutar de las vistas y, sobre todo, una enorme ventana horizontal consigue que el paisaje forme parte del espacio interior de la vivienda.

Resulta sorprendente la inteligencia que demuestra Mies en el manejo de la estructura. Ésta se ejecuta con pilares de acero; pero es un acero cromado. De este modo, los materiales del entorno se reflejan en la superficie de tales pilares y éstos, como si fueran pequeños espejos, parecen desaparecer. El espacio, entonces, se percibe todavía más continuo. Además, al liberar la fachada de estructura, Mies adquiere gran libertad para manipularla: es por ello que puede abrir la citada gran cristalera en el frente del jardín.

Todas estas cuestiones -como una estructura independiente de la fachada o un espacio interior continuo- parecen hoy en día recursos muy habituales. Sin embargo, en aquel entonces, en el momento en que se construyó esta casa, eran verdaderas innovaciones arquitectónicas. A pesar de ello, el gran Mies van der Rohe aplicó estos nuevos recursos con una destreza tal, que rara vez hoy en día se encuentran proyectos que superen la maestría de la casa Tugendhat.