Blog  Clásicos de arquitectura

Rosen House, 1963

30 Mar 2016

El arquitecto Jon Neslon Burke (1922-1992) decidió cambiar su nombre por “Craig Ellwood” cuando llegó a Los Ángeles. Sin duda, Craig Ellwood sonaba mucho más “Hollywoodiense”; quizá esa fuera la razón del cambio… Lo cierto es que Ellwood diseñó a partir de entonces algunas de las viviendas más lujosas para la alta sociedad de California: actores, marchantes, managers, empresarios. Sus diseños, ejecutados entre los años cincuenta y setenta, son una prueba de la modernidad y apertura que ha imperado siempre en esta zona de la costa oeste.

Espacios muy abiertos, estructuras metálicas vistas, formas horizontales, grandes paños de vidrio, decoración y mobiliario moderno… En resumen, el desarrollo tecnológico de aquel momento  y la influencia del gran arquitecto alemán Mies van der Rohe (1886-1969) son dos señas de la obra de Ellwood: como aquellos trabajos de Mies, los de Ellwood transmiten al mismo tiempo modernidad y elegancia. Son obras refinadas, lujosas y, al mismo tiempo, abstractas y  muy sencillas en sus formas.

La Rosen House, edificada en 1963 es un magnífico ejemplo del trabajo de Ellwood. La vivienda, concebida como un prisma horizontal perforado por un patio, exhibe al exterior una cuidada estructura metálica blanca. La casa queda sutilmente elevada respecto al terreno, y a ella se accede a través de unas “alfombras” metálicas situadas en el centro de cada uno de los cuatros lados del prisma. Dos lados quedan cerrados por paños de ladrillo oscuro, situados entre el marco que produce la estructura blanca; y los otros dos lados, en cambio, son totalmente transparentes. Muros de vidrio.

El patio central adquiere el protagonismo en el interior. Toda la vivienda, de hecho, se organiza entorno a él. Así, los salones y el comedor son espacios en plena relación con el exterior: hacia un lado, conectan con el jardín a través de las cristaleras, y hacia el otro lado, también a través de cristaleras, conectan con el patio. Una vez más, pura transparencia.  El exterior, además, se complementa con un pabellón exento, que funciona como garaje, y con una piscina longitudinal y paralela al alzado de la casa.

Podemos imaginar sin dificultad a Steve Mcqueen nadando en tal pisicina, a  Cathernie Denueve  tumbada en alguna de las amacas, o a Paul Newman leyendo el “Los Angeles Times”, sentado en el salón… En realidad Ellwood, como un personaje más  inmerso en  aquella sociedad, terminó por diseñar sus  modos de vida: puede que no apareciera en la portada de “LIFE” o de “People”, pero  de su cabeza surgieron los diseños donde todo individuo adinerado y “moderno” quería vivir en aquel momento.